viernes, 30 de diciembre de 2011

Entrevista a Ericka Montaño

Quién, a los 11 años, decide su vida profesional. Para algunos es difícil responder “¿qué quieres ser de grande?”, para otros sólo es cuestión de satisfacer los gustos, cómo el leer, y fijar un rumbo en lo laboral. Así sucedió con Ericka Montaño Garfias, quien a corta edad eligió el periodismo.

“Estaba con mi mamá en las escaleras eléctricas de algún centro comercial cuando le dije ‘voy a ser periodista’, a lo que me respondió ‘te vas a morir de hambre’. Hasta la fecha no me he muerto de hambre”, menciona mientras observa los dulces de su jefe, aquellos que sacian el hambre cuando ésta llega a surgir.

Ericka Montaño, periodista de La Jornada, llegó a esta profesión por la lectura, por ser amante de los libros. Las diversas formas utilizadas para contar las historias, que desde los 4 años lee, el periodismo se las ha ofrecido para narrar lo que a diario acontece.

Es egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Llegó a La Jornada en 1995, dos semanas después de haber concluido la universidad. Realizó un examen de aproximadamente 300 preguntas sobre geografía, ortografía, personajes, variados temas.

Inició en la sección de Internacionales y después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 se abrió una plaza en Cultura, presentó de nuevo el examen y se quedó con ella. Sus primeras labores dentro del diario fueron como auxiliar, auxiliar y redactora, y ahora sólo como redactora.

Siempre se ha dedicado a la prensa escrita “cuando entré a la facultad me dediqué a tomar materias relacionadas al periodismo escrito, puesto que ya sabía en donde quería ejercer como periodista, La Jornada fue mi elección” hasta la fecha Ericka Montaño sólo ha trabajado para este periódico.

Aunque, si existiera la oportunidad de hacer periodismo en otro país “me encantaría hacer periodismo, por ejemplo, en París o Hungría, eso es por cuestiones muy personales, pero creo que me gustaría hacer periodismo en España”.

-¿Y qué te publiquen en El País?
- No bueno, es algo que todo el mundo quiere, ser publicado en El País. Bueno, yo ya publique en El País. Publicaron una foto, en primera plana, cuando le fue entregado el premio Cervantes a José Emilio Pacheco. En la imagen estamos todos los reporteros rodeándolo. Ahí salgo yo. Por eso digo que yo ya publique en El País.

Las risas fueron inevitables tras dicha declaración. La entrevista prosiguió en medio de libros que parecían desbordar. Dos libreros, que ocupan dos paredes, no son suficientes para todas esas publicaciones que se pueden encontrar en la oficina de Pablo Espinosa, jefe de la sección de Cultura del periódico.

El periodismo

Recientes estadísticas señalan que la profesión más peligrosa para ejercer en México es el periodismo. La inseguridad ha callado a varios periodistas. “En la sección de cultura, deportes o espectáculos no se vive esta situación; en cambio, se puede observar más esto con compañeros que cubren las noticias sobre política o narcotráfico” indica Ericka en medio de un silencio que muestra la preocupación por la situación actual de esta profesión.

-México no tiene las condiciones suficientes para ejercer ese periodismo libre, precisamente por la inseguridad que existe.

-¿Y en cuánto a materia del periodismo?
-También se está en riesgo. En las redes sociales hay gente que siente ser periodista por el hecho de subir una foto, una entrada a un blog, alguna noticia. Sin embargo, no se dan cuenta que para serlo necesitan de estudios, de leer, de una preparación. No por tener un blog sobre literatura ya eres un crítico literario.

Ericka Montaño apela por defender esta profesión, puesto que ser periodista no implica hacer sencillas actividades. Se requiere de mayor preparación para poder realizar periodismo.
El periodista requiere de ciertos valores, de capacidades para poder informar a la sociedad de manera objetiva, lo cual se pretende alcanzar en todo momento, pero no se consigue hacerlo al cien por ciento.

-En la facultad te dicen “hay que ser objetivo”, pero cuando sales al campo laboral te das cuenta que no se puede ser cien por ciento objetivo, por el hecho de que existe una empatía con el entrevistado, o de asistir a un espectáculo que no te guste. Eso te hace hablar desde tú propia opinión.

-Entonces, ¿cuál sería el principal valor de un periodista?
-El decir los acontecimientos como son. No inventar. No agregar situaciones de tú cosecha, a menos de que sea una crónica. No dar tu opinión, eso se lo dejas al lector. El periodista debe de apegarse lo posible al hecho, al qué pasó.

-Y en cuanto a la puntualidad en un periodista…
-Básico, súper básico –recalca Ericka, aunque explica que existe la mala fama de ser impuntuales- por eso cuando hay conferencias o es la presentación de un libro te citan 30 minutos antes, porque ya saben que los periodistas siempre llegan tarde. Eso es algo que sí te puedo presumir, la puntualidad es lo primero para mi.

En lo laboral

En el 2001 se abrió una oportunidad de concursar por la plaza en la sección de cultura. Después de cubrir los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, llegó la ocasión de escribir y de cubrir la fuente de cultura, principalmente la literatura. Han transcurrido 10 años desde este cambio y Ericka Montaño disfruta cada una de sus entrevistas y notas que ha publicado en La Jornada.

-Para ser periodista del área de cultura, ¿te tuviste que especializar en algún tema?
-No. Una de las ventajas que tiene la sección de cultura, en La Jornada, es que no hay una fuente asignada para los reporteros. Hoy puedo cubrir lo referente a literatura, mañana puedo cubrir una obra de teatro o una conferencia de artes plásticas. Aunque hay algunos que sí nos dedicamos más a una cosa. Por ejemplo, en mi caso cubro más la fuente de literatura, pero eso ya depende mucho de una pasión personal.

Con esto, Ericka Montaño confirma su pasión por los libros, éstos son su vida. Y más claro no podía dejarlo al ofrecer esta entrevista en medio de muros abarrotados de libros, además de agregar que “si no traigo un libro en la bolsa me siento incompleta. Mi casa también está llena de libros. A veces leo 5 libros a la semana por mi cuenta, más los que tengo que preparar para las entrevistas”, y entre cada palabra pronunciada una sonrisa que justifica esa satisfacción de hacer lo que le gusta.

-¿Qué acontecimiento más importante te ha tocado cubrir?
-En internacionales, el más importante que me tocó cubrir fueron los atentados del 11 de septiembre y, también, el rescate de rehenes en Perú cuando entró el ejército. Y dentro de cultura –tras un breve silencio y un suspiro Ericka recuerda lo que ha conseguido dentro de esta sección- me tocó cubrir la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

Dentro de cultura la FIL es lo más importante que se cubre; aunque la vez que estuvo en México Spencer Tunick, fotógrafo reconocido, Ericka Montaño estuvo ahí he hizo la crónica de ese día, en donde se desnudaron aproximadamente 20 mil mexicanos.

-De los géneros periodísticos que existen, ¿Cuál es el que se te llega a complicar?
-Hoy te puedo decir que ya ninguno. Cuando empecé, la crónica me costaba mucho trabajo. Llegaba a decir “¡por Dios, qué escribo!” –se agarra la cara y sonríe tras recordar esos episodios- me bloqueaba, no sabia qué escribir. Un día mi jefe, Pablo Espinosa, me dijo “escribe lo que viste”, en esa ocasión escribí una crónica sobre El Lago de los Cisnes, fue relatar algo distinto a lo que ya se ha dicho millones de veces. Cuando él me dijo eso, me quitó un peso de encima. A partir de ahí, me gusta mucho hacer crónicas, aunque me fascina más hacer entrevistas.

Cuando se trata de entrevistas, Ericka no prepara cuestionarios, lo que sí, ella lee las novelas completas de los autores que le tocaran entrevistar.

-Generalmente tu orden te la dan hoy en la tarde, te entregan el libro y te dicen “es mañana a las 10 de la mañana la entrevista”. Aquí tienes que leer toda la novela porque los escritores se dan cuenta de inmediato si leíste o no. Cuando se dan cuenta de que leíste te dicen más cosas, es una charla más amena.

-Y por lo que revise en La Jornada, tú no publicas a diario. ¿A qué se debe esto?
-Tiene mucho que ver con los espacios, a la cantidad de planas que llevamos al día. También, tiene que ver, por ejemplo, si es una entrevista con un contexto del día, si es necesario publicarla al día siguiente o pude esperar al fin de semana. Lo que sí trato de hacer es que, aunque mi nota o entrevista no vaya ese día publicada en el periódico, ese mismo día la escribo y la entrego.

-¿A qué tipo de problemas te has enfrentado al tratar de entrevistar o al querer conseguir la nota?
-Hay un dicho que dice “reportero sin suerte, no es reportero”. Muchas veces, cuando se trata de alguna entrevista complicada de conseguir tienes que arriesgarte. Por ejemplo, en la Feria del Libro de Jalapa, el “Hay Festival”, me mandaron con la intención de entrevistar a Martín Amis, es un escritor famoso quien a quedado varias veces nominado al Nobel. En esa ocasión, yo no llevaba una entrevista agendada. Entonces, fue llegar y pedirle la entrevista en ese momento y me dijo que sí; aunque yo ya lo había entrevistado 5 años atrás. Siempre debes de arriesgarte, preguntar y no detenerte. Tienes que encontrar otras rutas, si no te da el acceso la gente de prensa puedes acercarte tu misma al autor. Me tocó entrevistar a José Saramago, Orhan Pamuk, escritores con varios nobeles y no por ello te detengas a pedir una entrevista.

-Acabas de mencionar que te tocó entrevistar a José Saramago. De todas las entrevistas que has realizado, ¿Cuál ha sido la que más te gustó?
-La que fue con Saramago, en donde hablamos de política. Él me encantaba porque siempre decía “lo que usted me pregunte, yo contesto”. Le podías preguntar de cualquier cosa, desde literatura hasta política. Otra entrevista que me gustó fue con Orhan Pamuk, fue muy buena entrevista, él tiene fama de ser muy especial, sangrón, pero entre más me dicen eso más agradables son conmigo los escritores. Una muy linda fue con Carlos Fuentes, de plano fue una charla de café y cuando descargue la entrevista dije “por Dios, qué voy a escribir” –sonríe y se toma la cara al recordar aquella ocasión. También entreviste a David Byrne, Paul Auster, Ken Follet y otra que me encantó fue con Guillermo del Toro.

-¿A quién sientes que te falta entrevistar?
-García Márquez. Creo que todo el mundo muere por entrevistar a Gabriel García Márquez, pero obvio no da entrevistas.

Y para concluir la entrevista, un par de recuerdos y curiosidades que han de complementar la historia de Ericka Montaño a través de esta profesión, el periodismo.

-Tu primer artículo publicado, ¿Cuál fue?
-Un concierto de Eros Ramazzoti. De hecho, fue una nota que hice para espectáculos.

-¿Cuál fue el sentimiento, la emoción, al verlo ya publicado?
-Cuando vez tu nombre ya publicado es lo máximo –ella sonríe justificando esa alegría de aquel momento. No sé si somos muy narcisistas, pero el ver tu nombre publicado sí te emociona y mucho.

- ¿Qué debe de tener un periodista en su escritorio, cerca de él?
-Creo que siempre debe de tener una pluma o lápiz, libreta y grabadora. En mi escritorio, de casa, siempre va haber un montón de libros. Aquí en el trabajo también vas a ver libros, revistas y mis notas publicadas.

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