jueves, 24 de febrero de 2011

Altas inversiones, costos moderados (Control de lectura 4)


“Un iraní en Irán no podía leer libros de sus grandes escritores
(porque se editaban sólo en el extranjero)”
Ryszard Kapuscinski, El Sha o la desmesura del poder.



Continuamente nos quejamos del costo excesivo de algunos libros, y por ello se nos es fácil obtener un fotocopiado de aquellos libros caros. Sin embargo, todo esto tiene que ver con la industria editorial y el editor, pues son quienes financian y apuestan por el éxito de una publicación. Por ejemplo, la editorial Anagrama es una industria que vende sus libros a altos costos, pero es una empresa que tiene a escritores reconocidos como Ryszard Kapuscinski o Truman Capote. Aunque los costos suelen ser un prejuicio para adquirir libros, somos muchos que invertimos en conocimiento.
Si bien, como editores de libros, se debe de tomar en cuenta el tipo de inversión que se hará para tener ganancias efectivas. Es decir, vender a largo plazo diversos títulos, asegura la venta de las publicaciones pues el lector sigue una trilogía, sea o no exitosa. Ejemplo claro es la venta de libros de Harry Potter, los cuales fueron saliendo a la venta por temporada, esto garantizó la recuperación de la inversión inicial a través de la venta de estos libros exitosos.
Pero, en el caso de fracasar con la venta de un libro, se reajusta la lógica de venta de libros para no perder ganancias. Con esto me refiero a que, por ejemplo, se tiene el libro “Por qué los hombres aman a las Cabronas” y cualquier título de José Emilio Pacheco; dentro de la lógica se sabe que el primer libro mencionado tendrá mayor ventas que el segundo, por lo tanto se debe de reproducir una cantidad considerable de ejemplares del primer libro para sacarlos al mercado a un costo promedio, y de esta forma el segundo puede tener un menor número de ejemplares y un costo más barato, pero la inversión que se hizo en éste se recupera con la venta del primero.
De esta forma, el editor recupera su inversión y tiene para solventar todos los gastos que se hicieron en la publicación de un libro. Ciertamente, quien esta a la cabeza de este proceso es el editor, el que debiera ser reconocido por este trabajo; no obstante, por representar a una industria editorial, el trabajo en equipo se reconoce a toda la empresa y no sólo a la cabeza del proyecto.
Otro de los puntos que hay por resaltar es el número de tiraje, si éste es alto el costo del libro será menor, con lo cual se obtienen ganancias fácilmente. Un ejemplo de este tipo de ejemplares son los libros que frecuentemente se piden en las escuelas, por ejemplo, Historia ¿para qué?
Uno más de los tipos de inversión de los que habla Datus Smith Jr., sobre los aspectos financieros, es que la calidad de un libro también hace variar el costo de éste, pues no es la misma inversión al cambiar el tipo de hoja para bajar el costo de una publicación. Con esto, se tiene que no sólo el título, escritor o editorial hacen variar el costo de estas publicaciones, también lo que conforma a éste varia su precio.
Con base en esto, se puede tomar conciencia del por qué de los precios altos de los libros, pues éstos dependen de diversos factores; y aún más, no es lo mismo publicar libros en África o Europa que en Latinoamérica.

Referencia: Datus C. Smith: “3. Aspectos financieros”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.


martes, 15 de febrero de 2011

Una buena inversión, ¡más libros! (control de lectura 3)

“creación de libros como un bien social; así el autor
recibe una recompensa por difundir sus
 ideas a través de escritos” Datus C. Smith Jr.

“Los libros que más se piratean son los bestsellers,
mientras los que más se fotocopian son los de texto”
Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana


Un libro puede llegar ha significar mucho, aunque lo más rescatable es que su adquisición se vuelve una inversión educativa. Esto, a lo largo de los años servirá para mejorar el desempeño cultural o intelectual de cada persona. Por ello, es importante impulsar empresas editoriales, pues son quienes desarrollan esa inversión. No obstante, el contenido de cada libro debe de cumplir una necesidad e intereses que los lectores piden.
En esta lectura de Datus C. Smith Jr., se retoma el beneficio de leer por gusto, por satisfacer una necesidad de crecer en un entorno diferente como el que nos plantea un libro. Con esto se tiene que la mejor inversión que se puede hacer en esta vida, no es comprarse un Mac, sino que la compra y lectura de un libro, pues éste plantea un referente dentro de la realidad de todos.
Pero, volvemos a caer en la problemática de difusión de la lectura. Después de observar que un libro es una excelente inversión; se requiere de medios que nos ayuden a llegar a ellos. De esta forma se tiene que, el gobierno debe de implementar programas en donde se desarrollen un mayor número de bibliotecas y librerías, en las cuales las personas tengan un acercamiento a la lectura sin el obstáculo de los costos o de las carencias de títulos.
Aunque, existe el otro lado de la moneda. Después de ver el valor que tiene un libro dentro de la sociedad, detrás de éste existen personas que le dan forma para que pueda ser reproducido y vendido con éxito; además de que estas personas son las responsables de conformar una empresa editorial. A partir de esto tenemos al autor, vendedor, impresor y editor.
Cada uno de ellos cumple con una función específica, pero el que “sobresale” es el editor, quien juega con la creatividad para que el libro tome otra forma bajo las manos de la edición; además es quien se encarga de solventar (economicamente) la producción. Es decir, es el responsable comercial del libro, el culpable de que no se venda o si se venda. Sin embargo, personalmente, considero que tanto como el autor, impresor y vendedor tienen el mismo peso dentro de la realización de un libro, al igual que el editor. No hay que quitarle importancia a los demás jugadores; sin el autor no existiría editor y a su vez impresor y vendedor. Sin la imaginación y letras del autor no existiría una realidad distinta a la que todos observamos a diario: sin el autor no existiría un mundo al cual entrar para crecer de otra forma; pero, sin el editor, no tendríamos libros atractivos, que induzcan a ese mundo.
En cuanto al autor, éste es quien deja en manos de otros su obra; a partir de esto surgen los derechos reservados al autor. Los cuales implican no reproducir, con fines de lucro, las obras que se difundan de algún autor. Desde el punto de vista de un joven, plagiar o abusar de alguna obra literaria se le puede llamar como robo; es decir, se debe de pedir permiso o pagar para poder hacer uso de algún texto. En cambio, si el fin de la reproducción fotostática de un libro es para difundir el conocimiento, esto es permitido pues no tiene ninguna intención de lucrar. De esta forma, es recomendable dejar de comprar libros en establecimientos o puestos en donde se vendan libros de dudosas procedencias, pues simplemente estaríamos fomentando la piratería.
Sí, en ocasiones no hay el suficiente dinero para comprar libros “originales”; sin embargo hay que tener respeto tanto para el autor, como para la empresa editorial que sustento su publicación. A esto, se podría concurrir a la típica frase de Televisa: “tienes el valor o te vale”. Lo único malo del trabajo de un autor es que la retribución económica que se le da por lo que escribe, no le permite vivir. Lamentablemente así es esta situación.
Oh!! Y para todos los editores o autores, el CONACULTA su Tercer Seminario sobre derechos de autor. Los temas por tratar tienen que ver con lo publicado vía Internet, a la protección en el entorno digital y clausulas en la industria creativa. El objetivo de este seminario es el difundir en México una cultura de legalidad.
Por otra parte, Datus C. Smith menciona que “el autor debe recordar que no importa que tan relevante resulte su obra, sus palabras no serán leídas por nadie, excepto sus familiares y amigos, si no interviene la industria editorial para darla a conocer”. Con esto llegamos con el impresor, quien es encargado de plasmar una tipografía e imprimirlo, con ello lo vuelve a regresar a manos del editor. De esta manera, el impresor no tiene una actividad “relevante” dentro de la toma de decisiones en una empresa editorial.
En cuanto al vendedor, el elegido para generar en el lector el deseo de comprar y leer algo espectacular. Él se encarga de persuadir a los lectores a partir de oraciones relacionadas con la historia que se va a vender. De esta forma, al vendedor se le puede considerar el librero, pues sabe que recomendar y que no según los intereses para quien trabaja. 
Por último tenemos a la cabeza dentro de una empresa editorial, al famosisimo editor. Datus C. Smith dice que este personaje es el encargado de recibir “el manuscrito de manos del autor, aporta el capital que se requiere, contrata los servicios de dibujantes, traductores y otros especialistas en la materia; turna a la imprenta el trabajo y lo supervisa; luego distribuye los libros producidos en los mercados potenciales. El editor pone en marcha toda la maquinaria de la edición”.
La situación de las empresas editoriales en México, según la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, se desplomó en el 2009 por la crisis económica. Al respecto, cito las cifras sobre esta situación: “Victórico Albores señaló que “en 2009 la industria editorial tuvo una caída, que en parte es reflejo de la crisis tan severa que tuvimos. Todavía no nos hemos recuperado, este año ha sido complicado, aunque aún no tenemos la cifra definitiva”, y precisó que no se han alcanzado los niveles de producción de 2008, además de enfrentar la persistencia de la piratería y la reprografía”.
“De acuerdo a las cifras de la Actividad Editorial de Libro 2009, que se basa en una encuesta a 224 editores, la producción de los sectores público y privado fue de 319 millones 181 mil 467 ejemplares; de ellos, la iniciativa privada produjo 121.8 millones de libros, y el sector público 197 millones 327 mil 981, de los cuales 60 por ciento son libros de texto gratuito para primaria. Esto Refleja que “un 70, 75% de la producción editorial total del país esta en manos del Estado”, comentó Victórico Albores, presidente de la Cámara”[1].


[1] http://www.caniem.org/Noticia.asp?IS=2&IT=226


Referencia: Datus C. Smith: “1. Estrategias y objetivos generales” y “2. Socios en el mundo de los libros”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.

jueves, 10 de febrero de 2011

Que nos alcance la tecnología (Control Lectura 2)

“Es posible que la comunicación
verbal desempeñe ahora
un papel menos importante y
creativo en la vida de la conciencia”
George Steiner


Como humanos tenemos la fortuna de poder interactuar verbalmente con nuestros similares. Sin duda, el lenguaje ha transformado nuestro entorno, el modo en como nos relacionamos y construimos una sociedad. Así, se tiene que una comunidad se entiende gracias al intercambio constante de palabras.
Pero, ¿qué pasa cuando este lenguaje deja de ser universal?, ¿cuándo el desarrollo de otras formas de comunicarnos se sobre pone a lo tradicional? Con la aparición de la escritura, se contempló tener una mejor forma de interactuar, de compartir conocimiento, pues lo que se lograba era plasmar experiencias, aprendizajes inmortalizados en papel.
Aunque en este proceso de desarrollo tecnológico, la escritura a tomado otro rumbo, el cual se ha visto motivado por medios como la radio, televisión y los impresos.
Es cierto que a partir de estos medios la transmisión de mensajes a logrado llegar de una forma más rápida a los receptores; no obstante, se corre el riesgo de que se distorsione el mensaje y que el lenguaje pierda su intención al llegar a una audiencia. Ese el único problema que, en lo personal, tienen estas nuevas formas de interactuar en la sociedad.
Y si a esto se le suma que las nuevas formas de interactuar entre los jóvenes se basa en las redes sociales, Messenger o cualquier otro medio virtual; se podría decir que la comunicación tradicional se va quedando inmersa en el pasado. Al recordar lo emotivo que era mandar una carta, pegarle su timbre y depositarla en buzón, pienso que la tecnología sencillamente nos orilla a formas más “eficientes” de entregar un mensaje. Sí, es inevitable no adentrarse a la nueva era de la “comunicación”, pero de vez en cuando deberíamos recordar como es esa interacción cara a cara con las personas que apreciamos.
Esto lo sustenta Daniel Cassany diciendo que “el día a día se ha llenado de correos electrónicos o e-mails, charlas on line o chats y webs o sitios en la red; además, se suma a esto la multiplicación del uso del celular; y en cuanto al uso de las cartas y faxes, estos se han ido dejando atrás por los nuevos modelos de comunicación”.
Con base a esto, Cassany expone que este soporte digital no hace distinción en géneros, gustos o creencias, lo que mantiene unida a una comunidad virtual es compartir un mismo objetivo. Por lo cual, no importa de donde sean los integrantes de esa comunidad, lo rescatable es el intercambio documental o fotográfico que pueda haber entre ellos.
Es claro que la tecnología nos esta alcanzando, por lo tanto en la educación se debe incluir la enseñanza del uso del soporte digital. Cassany lo dice en su texto De lo analógico a lo digital. El futuro de la enseñanza de la composición que se debe de incluir el uso de tecnologías, la forma de hacer buen uso de éstas y, lo más importante, es conocer la ética dentro del soporte digital. El cual, si bien es claro en los jóvenes, en los adolescentes no es precisa esta ética, por lo cual la mejor explicación es el siguiente video, en el cual nos muestran reglas para un mejor funcionamiento dentro del ciberespacio. En este mismo video se establece el soporte analógico, el cual es el único que te permite tener una amplia comunicación sin ninguna mal interpretación.
Al respecto, en el diario Milenio on line, se mencionó que las redes sociales son una nueva tendencia educativa. Si bien el uso de la Enciclomedia no dio el resultado que muchos hubiesen querido (ya sea por falta de preparación de los profesores en esta cuestión tecnológica); sin embargo, el nuevo proyecto “Habilidades Digitales para Todos” (HDT), pretende introducir a los estudiantes de primaria a la tecnología, aún sabiendo que dentro de cinco años esta pasará a ser obsoleta por los frecuentes cambios que en ella se practican.
La intención de crear HDT es buena, pero se necesita capacitar a los maestros para que no se caiga en el fracaso como la Enciclomedia. HDT tiene la intención de equipar las aulas telemáticas con computadoras personales, así los niños tendrán un fácil acceso a Internet, y de esta forma lleguen a las redes sociales. Claro, no dejando pasar la ética que se debe de manejar en este medio.
A esto, concluyo diciendo que las nuevas tecnologías no pueden reemplazar lo tradicional, lo que en el tiempo ha sido la mejor interacción humana. Considero que estos nuevo medios de comunicación simplemente complementan a los analógicos, nos permiten acercarnos de otra forma, conocer el entorno más allá de lo que ha sido nuestro entorno.

Daniel Cassany. De lo analógico a lo digital. El futuro de la enseñanza de la composición. 

jueves, 3 de febrero de 2011

"No vivo para leer, leo para vivir", dijo un grande: Borges


Leer se ha vuelto algo aburrido o innecesario para algunos, la lectura a dejado de ser importante para un considerable número de personas. Bien lo dice Jaime Labastida, en el texto de Carlos Monsiváis Elogio (innecesario) de los libros: “lo que hace falta no son campañas de promoción de la lectura, ni que los libros tengan mejores precios, ni tampoco que existan más bibliotecas y librerías. No necesitamos este tipo de estímulos porque los estímulos son mentales. Cuando hay verdadero interés, la actividad de la lectura se desarrolla por sí misma”.
El gobierno puede impulsar a que los niños y jóvenes lean o, como es el caso, que organizaciones como Consejo de la Comunicación promuevan campañas para que los mexicanos leamos más; pero, de qué sirve este tipo de invitaciones cuando un cierto número de personas no le toman interés a esta actividad, misma que ha de servir para vivir, como bien lo mencionó Jorge Luis Borges “No vivo para leer, leo para vivir”.
Leer para vivir lo es todo, uno permite nutrir el conocimiento con la infinidad de palabras que conforman una narración. Con esto, se adquiere experiencia, placer por seguir creciendo a través de la lectura. Sin embargo, como decirle a la demás gente que es necesario leer, qué sólo de esta forma se llega a percibir el entorno de otra forma. En la actualidad, la juventud no esta interesada por algún libro, muchos prefieren que otros medios los tengan “informados” sin hacer el esfuerzo de leer.
Si se recurre a las redes sociales, muchos adolescentes ponen en mayúsculas el no tener el interés o gusto por la lectura. Algunos reniegan al saber que tienen que leer por obligación; este tipo de estímulos no es el más adecuado, tan sólo el placer por leer, cada uno lo va adquiriendo por propia voluntad; una imposición resulta un desastre.
Un texto publicado en la revista Letras Libres dice que, en promedio, se lee de dos a tres libros al año. Los libros más leídos por la población, casualmente, son: Cien años de soledad o Don Quijote de la Mancha, seguidos de libros de autoayuda.
Por otra parte, se tiene al gobierno, quien sólo le ve el lado de negocio a la lectura. En ocasiones se transforma en algo político, por ejemplo, se han realizado horas de lectura los fines de semana, en donde un autor presenta su libro e invita a famosos a leer en público su obra; a los asistentes a este círculo de lectura, se les obsequia un ejemplar con la intención de que lo vuelvan a leer. ¿Quién impulsó este evento? Aquel que representa a la delegación Coyoacán o el mismo Jefe de Gobierno del Distrito Federal.
El modo de presentar esta problemática por parte de Carlos Monsiváis es interesante. En lo personal, respondería a sus preguntas:
-¿Cómo afecta la globalización los procesos de lectura? Afecta en muchos sentidos. La lectura se ha transformado a lo audiovisual; Internet ha servido como herramienta para distribuir información, mientras que los libros se han quedado rezagados en esta era; y los que pierden ante esta situación son las empresas editoriales.
-¿Ha disminuido el hábito de la lectura? Sí, por el alto costo de los libros, la poca accesibilidad que se tiene a ellos o simplemente porque nunca a existido ese hábito.
-¿Cómo se impulsa la lectura? Respuesta complicada. Pienso que debe de haber un cierto impulso por parte de la familia para que, de esta manera, el niño inicie a tomar un interés por los libros.
-¿Qué han leído los gobernantes? Que ellos respondan, sólo no dejemos responder aquellos que por naturaleza son poco dados a leer.
-¿A qué hora se lee y para qué? En lo particular, por las noches o en un lugar silencioso, de esa manera nada distrae.
Aquí es responsabilidad de cada uno, el leer nos nutre, alimenta nuestro conocimiento, satisface nuestras ganas de conocer el mundo desde otro ángulo. Diría Ludwig Wittgenstein “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”; quien no lo ve así, quien no tiene el interés de agarrar cualquier libro, llega a convertirse en una persona simpatizante del universo de las imágenes.