Quién, a los 11 años, decide su vida profesional. Para algunos es difícil responder “¿qué quieres ser de grande?”, para otros sólo es cuestión de satisfacer los gustos, cómo el leer, y fijar un rumbo en lo laboral. Así sucedió con Ericka Montaño Garfias, quien a corta edad eligió el periodismo.
“Estaba con mi mamá en las escaleras eléctricas de algún centro comercial cuando le dije ‘voy a ser periodista’, a lo que me respondió ‘te vas a morir de hambre’. Hasta la fecha no me he muerto de hambre”, menciona mientras observa los dulces de su jefe, aquellos que sacian el hambre cuando ésta llega a surgir.
Ericka Montaño, periodista de La Jornada, llegó a esta profesión por la lectura, por ser amante de los libros. Las diversas formas utilizadas para contar las historias, que desde los 4 años lee, el periodismo se las ha ofrecido para narrar lo que a diario acontece.
Es egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Llegó a La Jornada en 1995, dos semanas después de haber concluido la universidad. Realizó un examen de aproximadamente 300 preguntas sobre geografía, ortografía, personajes, variados temas.
Inició en la sección de Internacionales y después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 se abrió una plaza en Cultura, presentó de nuevo el examen y se quedó con ella. Sus primeras labores dentro del diario fueron como auxiliar, auxiliar y redactora, y ahora sólo como redactora.
Siempre se ha dedicado a la prensa escrita “cuando entré a la facultad me dediqué a tomar materias relacionadas al periodismo escrito, puesto que ya sabía en donde quería ejercer como periodista, La Jornada fue mi elección” hasta la fecha Ericka Montaño sólo ha trabajado para este periódico.
Aunque, si existiera la oportunidad de hacer periodismo en otro país “me encantaría hacer periodismo, por ejemplo, en París o Hungría, eso es por cuestiones muy personales, pero creo que me gustaría hacer periodismo en España”.
-¿Y qué te publiquen en El País?
- No bueno, es algo que todo el mundo quiere, ser publicado en El País. Bueno, yo ya publique en El País. Publicaron una foto, en primera plana, cuando le fue entregado el premio Cervantes a José Emilio Pacheco. En la imagen estamos todos los reporteros rodeándolo. Ahí salgo yo. Por eso digo que yo ya publique en El País.
Las risas fueron inevitables tras dicha declaración. La entrevista prosiguió en medio de libros que parecían desbordar. Dos libreros, que ocupan dos paredes, no son suficientes para todas esas publicaciones que se pueden encontrar en la oficina de Pablo Espinosa, jefe de la sección de Cultura del periódico.
El periodismo
Recientes estadísticas señalan que la profesión más peligrosa para ejercer en México es el periodismo. La inseguridad ha callado a varios periodistas. “En la sección de cultura, deportes o espectáculos no se vive esta situación; en cambio, se puede observar más esto con compañeros que cubren las noticias sobre política o narcotráfico” indica Ericka en medio de un silencio que muestra la preocupación por la situación actual de esta profesión.
-México no tiene las condiciones suficientes para ejercer ese periodismo libre, precisamente por la inseguridad que existe.
-¿Y en cuánto a materia del periodismo?
-También se está en riesgo. En las redes sociales hay gente que siente ser periodista por el hecho de subir una foto, una entrada a un blog, alguna noticia. Sin embargo, no se dan cuenta que para serlo necesitan de estudios, de leer, de una preparación. No por tener un blog sobre literatura ya eres un crítico literario.
Ericka Montaño apela por defender esta profesión, puesto que ser periodista no implica hacer sencillas actividades. Se requiere de mayor preparación para poder realizar periodismo.
El periodista requiere de ciertos valores, de capacidades para poder informar a la sociedad de manera objetiva, lo cual se pretende alcanzar en todo momento, pero no se consigue hacerlo al cien por ciento.
-En la facultad te dicen “hay que ser objetivo”, pero cuando sales al campo laboral te das cuenta que no se puede ser cien por ciento objetivo, por el hecho de que existe una empatía con el entrevistado, o de asistir a un espectáculo que no te guste. Eso te hace hablar desde tú propia opinión.
-Entonces, ¿cuál sería el principal valor de un periodista?
-El decir los acontecimientos como son. No inventar. No agregar situaciones de tú cosecha, a menos de que sea una crónica. No dar tu opinión, eso se lo dejas al lector. El periodista debe de apegarse lo posible al hecho, al qué pasó.
-Y en cuanto a la puntualidad en un periodista…
-Básico, súper básico –recalca Ericka, aunque explica que existe la mala fama de ser impuntuales- por eso cuando hay conferencias o es la presentación de un libro te citan 30 minutos antes, porque ya saben que los periodistas siempre llegan tarde. Eso es algo que sí te puedo presumir, la puntualidad es lo primero para mi.
En lo laboral
En el 2001 se abrió una oportunidad de concursar por la plaza en la sección de cultura. Después de cubrir los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, llegó la ocasión de escribir y de cubrir la fuente de cultura, principalmente la literatura. Han transcurrido 10 años desde este cambio y Ericka Montaño disfruta cada una de sus entrevistas y notas que ha publicado en La Jornada.
-Para ser periodista del área de cultura, ¿te tuviste que especializar en algún tema?
-No. Una de las ventajas que tiene la sección de cultura, en La Jornada, es que no hay una fuente asignada para los reporteros. Hoy puedo cubrir lo referente a literatura, mañana puedo cubrir una obra de teatro o una conferencia de artes plásticas. Aunque hay algunos que sí nos dedicamos más a una cosa. Por ejemplo, en mi caso cubro más la fuente de literatura, pero eso ya depende mucho de una pasión personal.
Con esto, Ericka Montaño confirma su pasión por los libros, éstos son su vida. Y más claro no podía dejarlo al ofrecer esta entrevista en medio de muros abarrotados de libros, además de agregar que “si no traigo un libro en la bolsa me siento incompleta. Mi casa también está llena de libros. A veces leo 5 libros a la semana por mi cuenta, más los que tengo que preparar para las entrevistas”, y entre cada palabra pronunciada una sonrisa que justifica esa satisfacción de hacer lo que le gusta.
-¿Qué acontecimiento más importante te ha tocado cubrir?
-En internacionales, el más importante que me tocó cubrir fueron los atentados del 11 de septiembre y, también, el rescate de rehenes en Perú cuando entró el ejército. Y dentro de cultura –tras un breve silencio y un suspiro Ericka recuerda lo que ha conseguido dentro de esta sección- me tocó cubrir la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).
Dentro de cultura la FIL es lo más importante que se cubre; aunque la vez que estuvo en México Spencer Tunick, fotógrafo reconocido, Ericka Montaño estuvo ahí he hizo la crónica de ese día, en donde se desnudaron aproximadamente 20 mil mexicanos.
-De los géneros periodísticos que existen, ¿Cuál es el que se te llega a complicar?
-Hoy te puedo decir que ya ninguno. Cuando empecé, la crónica me costaba mucho trabajo. Llegaba a decir “¡por Dios, qué escribo!” –se agarra la cara y sonríe tras recordar esos episodios- me bloqueaba, no sabia qué escribir. Un día mi jefe, Pablo Espinosa, me dijo “escribe lo que viste”, en esa ocasión escribí una crónica sobre El Lago de los Cisnes, fue relatar algo distinto a lo que ya se ha dicho millones de veces. Cuando él me dijo eso, me quitó un peso de encima. A partir de ahí, me gusta mucho hacer crónicas, aunque me fascina más hacer entrevistas.
Cuando se trata de entrevistas, Ericka no prepara cuestionarios, lo que sí, ella lee las novelas completas de los autores que le tocaran entrevistar.
-Generalmente tu orden te la dan hoy en la tarde, te entregan el libro y te dicen “es mañana a las 10 de la mañana la entrevista”. Aquí tienes que leer toda la novela porque los escritores se dan cuenta de inmediato si leíste o no. Cuando se dan cuenta de que leíste te dicen más cosas, es una charla más amena.
-Y por lo que revise en La Jornada, tú no publicas a diario. ¿A qué se debe esto?
-Tiene mucho que ver con los espacios, a la cantidad de planas que llevamos al día. También, tiene que ver, por ejemplo, si es una entrevista con un contexto del día, si es necesario publicarla al día siguiente o pude esperar al fin de semana. Lo que sí trato de hacer es que, aunque mi nota o entrevista no vaya ese día publicada en el periódico, ese mismo día la escribo y la entrego.
-¿A qué tipo de problemas te has enfrentado al tratar de entrevistar o al querer conseguir la nota?
-Hay un dicho que dice “reportero sin suerte, no es reportero”. Muchas veces, cuando se trata de alguna entrevista complicada de conseguir tienes que arriesgarte. Por ejemplo, en la Feria del Libro de Jalapa, el “Hay Festival”, me mandaron con la intención de entrevistar a Martín Amis, es un escritor famoso quien a quedado varias veces nominado al Nobel. En esa ocasión, yo no llevaba una entrevista agendada. Entonces, fue llegar y pedirle la entrevista en ese momento y me dijo que sí; aunque yo ya lo había entrevistado 5 años atrás. Siempre debes de arriesgarte, preguntar y no detenerte. Tienes que encontrar otras rutas, si no te da el acceso la gente de prensa puedes acercarte tu misma al autor. Me tocó entrevistar a José Saramago, Orhan Pamuk, escritores con varios nobeles y no por ello te detengas a pedir una entrevista.
-Acabas de mencionar que te tocó entrevistar a José Saramago. De todas las entrevistas que has realizado, ¿Cuál ha sido la que más te gustó?
-La que fue con Saramago, en donde hablamos de política. Él me encantaba porque siempre decía “lo que usted me pregunte, yo contesto”. Le podías preguntar de cualquier cosa, desde literatura hasta política. Otra entrevista que me gustó fue con Orhan Pamuk, fue muy buena entrevista, él tiene fama de ser muy especial, sangrón, pero entre más me dicen eso más agradables son conmigo los escritores. Una muy linda fue con Carlos Fuentes, de plano fue una charla de café y cuando descargue la entrevista dije “por Dios, qué voy a escribir” –sonríe y se toma la cara al recordar aquella ocasión. También entreviste a David Byrne, Paul Auster, Ken Follet y otra que me encantó fue con Guillermo del Toro.
-¿A quién sientes que te falta entrevistar?
-García Márquez. Creo que todo el mundo muere por entrevistar a Gabriel García Márquez, pero obvio no da entrevistas.
Y para concluir la entrevista, un par de recuerdos y curiosidades que han de complementar la historia de Ericka Montaño a través de esta profesión, el periodismo.
-Tu primer artículo publicado, ¿Cuál fue?
-Un concierto de Eros Ramazzoti. De hecho, fue una nota que hice para espectáculos.
-¿Cuál fue el sentimiento, la emoción, al verlo ya publicado?
-Cuando vez tu nombre ya publicado es lo máximo –ella sonríe justificando esa alegría de aquel momento. No sé si somos muy narcisistas, pero el ver tu nombre publicado sí te emociona y mucho.
- ¿Qué debe de tener un periodista en su escritorio, cerca de él?
-Creo que siempre debe de tener una pluma o lápiz, libreta y grabadora. En mi escritorio, de casa, siempre va haber un montón de libros. Aquí en el trabajo también vas a ver libros, revistas y mis notas publicadas.
Palabra igual a Vida
Antes era un espacio para cumplir con la escuela. Ahora, pienso que lo usare para escribir sobre cualquier tema, tomando como base lo narrativo. Si hay algo que aprendí es que puedo escribir una verdad disfrazada de ficción.
viernes, 30 de diciembre de 2011
jueves, 27 de octubre de 2011
Así eras
Han pasado varios días de aquella despedida. De un fin inusual. De ese tiempo compartido. Tardes de alegría. Como te extraño, a ti y a tú sonrisa, aquella que me regalabas cada vez que escuchabas mis travesías escolares. Sí, sé que te hacían recordar aquellos momentos de universitario, de aquellas experiencias que viviste hace 6 años.
Como te quiero. Sí, te quiero, por ser mi antítesis, por desesperado, porque aquel día no pudiste esperar más tiempo en la parada y decidiste que camináramos. A veces siento que dominas mi razón, no logro juntar las piezas de un rompecabezas si estás cerca de mi. ¡Que débil soy! Y mi cuerpo lo refleja tras cada movimiento telúrico, con epicentro en los nervios de mi corazón.
Y sabes, ya te perdí. Entre tantos sueños que vivo, tú ya no estás. Es triste esto, pero cuando te busco observo mi entorno, tengo que encontrar entre los jóvenes aquella sonrisa con hoyuelos, esos ojos con una mirada tierna vestida de color miel, y tú porte, esa vestimenta formal: camisa y pantalón de vestir. Y si fuera fin de semana traerías puestos unos jeans.
Uso mi olfato para dar con tu aroma, una loción Ralph Lauren fresca, alegre y divertida como tú. Pero ya no te encuentro, tú disfraz de director te ha cambiado, te permite esconderte entre muchos otros rostros desconocidos. Camino por Paseo de la Reforma entre tantos trajes y lociones, y tú no desentonas. ¿Cómo quieres que te encuentre, si te han cambiado? Ahora ¿Cómo voy a distinguirte?
¿Sigues siendo el joven que por las noches se divierte, toma, liga y tiene sexo? Pero ¿el egoísmo y la indiferencia arrasan con tus cualidades de caballeroso, tierno y lindo? A veces ya no sé quién eres. Ya te perdí.
Estás en tú mundo y yo en el mío, en donde aún no hay responsabilidades de adultos. Sigo en la universidad y tú, tú en el ámbito laboral.
3 mil 285 días te hacen más grande que yo. Tan lejos de mi pero a la vez demasiado cerca. Porque nos gusta Coldplay y nuestra canción favorita “Fix you”. ¡No puede ser!, aunque cierto es. Juntos podríamos gritar un Goya y también tomar café hasta que éste escasee. Nos distancia la independencia que tú ya vives, las decisiones que solo tú tomas y que en mi aún hay voces detrás que limitan mi camino. Eso ¡ya no lo aguanto!
Tal vez esperas escuchar un “te necesito”, lo cual son palabras que no articulare. Aunque te extraño. Extraño estar cerca de ti, compartir más de 35 mil 621 segundos de platicas, de huir de los gatos, de juzgar el comportamiento de otros seres, y por supuesto pasar tiempo viendo el techo de tu cuarto.
Y no estás aquí para mi ni yo para ti. Y cuando fue así, me cuidaste. Paseamos por toda la ciudad, de sur a norte, tomando en cuenta el estrés que te causa viajar cuando el transito no fluye. Sí, creo que me querías, lo decías pero todo terminó.
Ahora, no sé si es mi culpa tanta indiferencia de tu parte. Me evitas y te evito, a veces eres ángel y otras un ser más en este mundo. Cuando eres tú, sonrió. Y al ponerte tu otro disfraz, ese que no me agrada, entristezco. ¿Será este nuestro destino?
Y tú sólo dices “no coincidimos más”. Casi me muero al escucharte porque es fácil para ti pronunciar esas palabras, y para un torpe corazón se torna difícil asimilar situaciones como esa y más cuando uno aún se traga mariposas y siente como revolotean en el estomago. Sin ti viviré el resto del año, cambiaré de página y de fondo seguiré escuchando a Benny Ibarra.
Como te quiero. Sí, te quiero, por ser mi antítesis, por desesperado, porque aquel día no pudiste esperar más tiempo en la parada y decidiste que camináramos. A veces siento que dominas mi razón, no logro juntar las piezas de un rompecabezas si estás cerca de mi. ¡Que débil soy! Y mi cuerpo lo refleja tras cada movimiento telúrico, con epicentro en los nervios de mi corazón.
Y sabes, ya te perdí. Entre tantos sueños que vivo, tú ya no estás. Es triste esto, pero cuando te busco observo mi entorno, tengo que encontrar entre los jóvenes aquella sonrisa con hoyuelos, esos ojos con una mirada tierna vestida de color miel, y tú porte, esa vestimenta formal: camisa y pantalón de vestir. Y si fuera fin de semana traerías puestos unos jeans.
Uso mi olfato para dar con tu aroma, una loción Ralph Lauren fresca, alegre y divertida como tú. Pero ya no te encuentro, tú disfraz de director te ha cambiado, te permite esconderte entre muchos otros rostros desconocidos. Camino por Paseo de la Reforma entre tantos trajes y lociones, y tú no desentonas. ¿Cómo quieres que te encuentre, si te han cambiado? Ahora ¿Cómo voy a distinguirte?
¿Sigues siendo el joven que por las noches se divierte, toma, liga y tiene sexo? Pero ¿el egoísmo y la indiferencia arrasan con tus cualidades de caballeroso, tierno y lindo? A veces ya no sé quién eres. Ya te perdí.
Estás en tú mundo y yo en el mío, en donde aún no hay responsabilidades de adultos. Sigo en la universidad y tú, tú en el ámbito laboral.
3 mil 285 días te hacen más grande que yo. Tan lejos de mi pero a la vez demasiado cerca. Porque nos gusta Coldplay y nuestra canción favorita “Fix you”. ¡No puede ser!, aunque cierto es. Juntos podríamos gritar un Goya y también tomar café hasta que éste escasee. Nos distancia la independencia que tú ya vives, las decisiones que solo tú tomas y que en mi aún hay voces detrás que limitan mi camino. Eso ¡ya no lo aguanto!
Tal vez esperas escuchar un “te necesito”, lo cual son palabras que no articulare. Aunque te extraño. Extraño estar cerca de ti, compartir más de 35 mil 621 segundos de platicas, de huir de los gatos, de juzgar el comportamiento de otros seres, y por supuesto pasar tiempo viendo el techo de tu cuarto.
Y no estás aquí para mi ni yo para ti. Y cuando fue así, me cuidaste. Paseamos por toda la ciudad, de sur a norte, tomando en cuenta el estrés que te causa viajar cuando el transito no fluye. Sí, creo que me querías, lo decías pero todo terminó.
Ahora, no sé si es mi culpa tanta indiferencia de tu parte. Me evitas y te evito, a veces eres ángel y otras un ser más en este mundo. Cuando eres tú, sonrió. Y al ponerte tu otro disfraz, ese que no me agrada, entristezco. ¿Será este nuestro destino?
Y tú sólo dices “no coincidimos más”. Casi me muero al escucharte porque es fácil para ti pronunciar esas palabras, y para un torpe corazón se torna difícil asimilar situaciones como esa y más cuando uno aún se traga mariposas y siente como revolotean en el estomago. Sin ti viviré el resto del año, cambiaré de página y de fondo seguiré escuchando a Benny Ibarra.
sábado, 28 de mayo de 2011
sábado, 23 de abril de 2011
La edición de libros a través de lo digital (control de lectura 13)
“De forma análoga, aunque el libro electrónico, ele-book,
se imponga al libro impreso, no podrá echarlo de nuestras
casas y de nuestras costumbres por ninguna razón.
El libro electrónico, definitivamente, no matará al libro”
De Jean-Philippe de Tonnac en Nadie acabará con los libros
La llegada de las nuevas tecnologías a modificado el proceso editorial de los libros. Francisco Javier Jiménez y Manuel Gil exponen que los hábitos tradicionales en la producción de un libro se han modificado a partir de la llegada de estas tecnologías, por ello la razón de ser del editor ya no se sabe cuál es, pues su labor se ha modificado a partir de la inmersión de la tecnología en los procesos editoriales.
Estos nuevos soportes tecnológicos han llegado como una amenaza hacía la edición en papel de textos a la hora de ser transmitidos o comercializados. Sí, la tecnología es una amenaza, pero quien naturalmente tiene la costumbre de preferir un libro impreso lo seguirá haciendo sin tomar en cuenta que los costos disminuyen gracias a esos nuevos soportes tecnológicos. Todo depende de cada uno, de los hábitos que se han construido a través del tiempo. Para aligerar estas innovaciones, en el libro Nadie acabará con los libros (el cual es recomendable para los amantes del libro y los que consideran que el libro nunca morirá a pesar de los nuevos soportes) se menciona que la evolución tecnológica se vuelve algo efímero, por lo tanto los libros seguirán hasta que la costumbre de todos los apasionado por los libros muera o lleguen a preferir el libro electrónico.
Francisco Javier Jiménez y Manuel Gil puntualizan que estas nuevas tecnologías permitirán que cualquier usuario se convierta en generador de libros. A esto, Umberto Eco y Jean-Claude Carrière responden diciendo que en internet se pueden encontrar textos que no se publican en ningún otro sitio, por lo cual no se sabe que se puede esperar de esas publicaciones. Entonces, lo que promueven y tratan de defender estos dos escritores en el libro Nadie acabará con los libros es el estatus y reconocimiento que le dan al autor y a aquel que adquiera un libro impreso. Pues no es lo mismo tener en tus manos la última obra de Gabriel García Márquez o la de cualquier otro autor reconocido, que leer por internet publicaciones sin un alto grado de reconocimiento. Sin embargo, el tener otros tipos de soportes para publicar alguna obra beneficia al autor, quien deja de lidiar con el editor pues él mismo podrá subir sus escritos sin recurrir al editor. Esto provocaría que muchos empleos de editores se fueran perdiendo, y hasta en algún momento podría llegar a estar en extinción la labor de un editor.
Aunque se puede afirmar que los procesos editoriales siempre serán mejores los tradicionales que los generados por la tecnología. En esta ocasión se defiende la idea de Umberto Eco, quien menciona que “en las democracias en las que teóricamente la censura no existe, el equivalente informático de este ejercicio es el texto rechazado por todas las editoriales que el autor cuelga on-line”. Así de sencillo, quien recurre a los nuevos soportes es porque ha sido rechazado por las grandes industrias editoriales, las cuales tienen un mayor peso que una página de internet.
Umberto Eco y Jean-Claude Carrière, Nadie acabará con los libros. Lumen, México, 2010. 263pp.
¡Para promocionar libros, ingenio se necesita! (control de lectura 12)
Existen muchas formas de promocionar el libro, lo único que se requiere es un poco de dinero, ingenio y espacio para publicitar las publicaciones. El promocionar un libro, explica Datus C. Smith, se refiere a un método empleado para dar a conocer un libro.
No todos los libros se pueden promocionar de la misma manera, algunos recurren algunos métodos que a muchos otros no puede funcionar esa técnica. A partir de esto se tienen seis formas de promocionar un libro:
· Forro del libro o camisa, el cual consiste en concentrarse en lo visual, es decir la presentación del libro, además se brinda información necesaria en el forro del libro, es decir, presentar datos sobre el autor, el libro, las opiniones de críticos u otros detalles.
· Ejemplares para reseña, éstos son sencillos y económicos, comúnmente suelen aparecer en periódicos y revistas las reseñas sobre el libro, de esta manera el lector de estos medios de comunicación se informan sobre el contenido de los próximos libros. Por ejemplo, en radio en la estación W Radio, los sábados a las 8:45 de la mañana hay una sección llamada Letras y Foros en donde Norma Bautista da reseñas o recomendaciones de libros ya publicados, lo cual también sirve para promocionar libros.
· Copias para presentación, es la publicidad gratuita de parte de personas cuyas opiniones pesan entre el público.
· Anuncios del editor, son anuncios sencillos en donde se da información o avisos de la próxima publicación, su costo y el día que saldrá a la venta. Por ejemplo, las publicaciones de Harry Potter cuando llegaron a México, meses antes se podían apartar lo cual la ganancia ya estaba asegurada.
· Visitas del representante de ventas, los agentes de ventas se encargan de hacer visitas a librerías, escuelas y bibliotecas, con la finalidad de vender y mostrar la publicación.
· Espacios publicitarios, es la contratación de algún espacio publicitario en algún periódico o revista, aunque se debe resaltar que no es aplicable para todos los libros. Ejemplo de ello es la revista proceso y los espacios que brinda para los libros de aquellos periodistas que escriben en dicha publicación.
Además de estas formas de promocionar los libros, se tiene los cupones los cuales serán llenados por aquellos interesados en las publicaciones. En algunas ocasiones se hace el anuncio por correo, es decir, a través de este medio se envían los cupones para que el interesado los llene y los reenvíe. Esta situación suele darse únicamente en los países en desarrollo. También, se puede hacer la venta por internet a través del crédito o tarjetas de crédito, si el lector no queda conforme con el libro se le devuelve su dinero, pero esto únicamente sucede en los países en desarrollo.
Otras formas de promocionar los libros son a través del radio y televisión; de carteles que reproduzcan la portada del libro, por ejemplo la publicidad que utiliza Porrúa o Gandhi en sus librerías; también se recurre a exposiciones, la presentación del autor, a través de premios otorgados al autor, publicidad en revistas, la promoción de libros en conjunto, entre otras maneras de promocionar los libros.Suena sencillo promocionar un libro, sin embargo el ingenio debe de ser más grande que el de un publicista de alimentos o carros, pues difícilmente se atrapa la atención de las personas a través de la publicidad, y más si ésta llega a ser mala.
Datus C. Smith: “9. Promoción: hacer que la gente desee comprar el libro”, en: Guía para la publicación e libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.
¡Se venden libros! (Control de lectura 11)
¿Cómo vender un libro? Quizás sea la pregunta que muchos editores se hagan cuando ya tienen en su mano una publicación o todos los ejemplares por vender. Datus C. Smith recomienda 4 formas de vender un libro, probablemente para algunas publicaciones sirva y para otras no, todo depende de los objetivos de cada una.
Estas 4 formas de vender un libro son:
· Clientes individuales, se refiere a la venta directa al comprador de un libro.
· Instituciones, es la venta de libros a clientes importantes, por ejemplo, a profesores, escuelas, bibliotecas o a campañas de alfabetización.
· Vendedores al menudeo, se venden los libros al interesado, es decir, los libros uno por uno de varias maneras por ejemplo a través de librerías, compañías o clubes de libros.
· Mayoristas, son intermediarios entre las editoriales y los vendedores. Por ejemplo, lo que se hace en librerías como Gandhi o Porrúa.
La exportación de libros a otros países suele ser un problema, esto se debe a la diversidad de idiomas que hay en el planeta. Además de esto, existen los obstáculos políticos que en ocasiones llegan a producir la censura en algunas publicaciones. También se tienen los factores económicos en donde se incluyen las divisas, los tipos de cambio, tarifas y costos del envío. A partir de estos factores, algunos libros suelen tener un costo más elevado, por ejemplo editoriales como Anagrama o Gedisa, las cuales son de importación española.
Por otra parte, existen algunos elementos que influyen en la venta de los libros, algunos de ellos son el precio al público, los descuentos que luego se ofrecen como en el Fondo de Cultura Económica, crédito, posibilidad de devolución, promoción, servicio y calendarización.
En algunas ocasiones el precio al público se reduce si el libro tiene mucha demanda, por ejemplo, los libros que comúnmente son pedidos en las escuelas. El tomar en cuenta los precios que establece la competencia también son un factor para que diversas librerías establezcan un costo más bajo en algunos libros. En cuanto al descuento funciona como una ventaja para contar con una mayor red de distribución, además los descuentos motivan al comerciante a vender publicaciones que casi no tienen demanda, como los libros de arte, los cuales llegan a tener después de un determinado tiempo hasta el 50% de descuento, en este tipo de ofertas es cuando vale la pena comprar estos libros.
Para poder vender un libro se requiere de un ISBN (International Standard Book Number), es decir, el código de barras que le da una identidad al libro. También este código sirve como una identificación de seguridad, mantiene el registro de las publicaciones dentro de una librería.
Así es como se vende un libro, el cual requiere de una identidad como cualquier otro producto para poder ser vendido al lector.
Datus C. Smith: “8. La venta de libros”, en: Guía para la publicación de libros,
UdeG/ASEDIES-México, 1991
“Y ya para finalizar: la producción del libro” (Control de lectura 10)
Después de diversas correcciones hechas al texto, de elegir papel, tamaños y tipos de letras para la publicación, se procede a producir cientos de ejemplares para dar inicio con la difusión de conocimiento.
No se podía dejar a un lado al impresor, quien dentro de sus actividades se encarga de que cada publicación quede según lo impuesto por el diseñador y editor. Datus C. Smith justifica que el impresor debe de seguir las instrucciones del diseñador para tener como resultado un libro, una obra de arte. Entre la imprenta y la editorial se debe de conjuntar su labor, de esta manera se conseguirá producir libros a bajos costos y con una buena calidad, pero esto sólo ocurrirá si hay un trabajo en común. A esto, se le suma que el editor requiere conocer o tener con claridad el cómo quiere que luzca el ejemplar y en cuánto se venderá. Estos dos factores influyen en la elección de una imprenta, pues no todas dan un costo barato o accesible para las editoriales que apenas empiezan.
A partir de estos consejos de Datus C. Smith, se tiene que existen tres procesos en la manufacturación del libro:
· Composición, es el arreglo de palabras que serán reproducidas en la impresión de cada página. A partir de esto, se emplean diversos tipos metálicos u hojas de papel que funcionaran como pruebas compaginadas, la cuales resultarán como el negativo que finalmente será transportado a la placa de impresión.
· Impresión
· Encuadernación, es la sujeción de las hojas. Existen diversos tipos de encuadernar un libro, todo depende del diseño que se haya establecido previamente.
Algunos tipos de composición siguen siendo manuales, el más tradicional y económico. Dentro de la composición manual existe la ventaja de que un tipógrafo manual consigue tener precisión en la impresión del texto, pero la desventaja de este proceso es la lentitud y la calidad de cada una de las piezas, ya que con el tiempo suelen desgastarse.
También se tiene el monotipo, el cual emplea piezas de metal para cada letra, esto también hace lento el proceso, pero de igual forma se hace con mayor precisión. El linotipo e intertipo, éstas son dos máquinas que producen líneas completas de letras. Por otra parte se tiene la fotocomposición, a través de un sistema electrónico, esta máquina reproduce la imagen de los caracteres en una película o papel fotográfico, este papel luego se transporta a placas para impresión offset.
Datus C. Smith explica que tras cada una de las revoluciones tecnológicas que se han dado dentro de los modos de composición, las industrias editoriales tienen diversas formas de imprimir un libro.
Después de lidiar con la impresión del texto se continúa con las ilustraciones, de las cuales existen varias formas de hacerlo: las imágenes pueden ser impresas en blanco y negro, en donde se juega con el tono gris y bases negras, todo a partir de líneas; o también pueden ser imágenes a color.
A partir de esto surgen los tipos de impresión, Smith menciona tres los cuales son:
· La impresión directa con tipos metálicos, el cual es el método tradicional. Éste consiste en aplicar la tinta en la superficie elevada de los tipos, se hace presión contra el papel y de esta forma se transfiere la figura
· La impresión litográfica, también conocida como plano gráfica, este método es a través de una placa plana, la cual se usa para imprimir formas de oficina, folletos, volates y otros tipos de materiales.
· La impresión sin presión, éste es un método novedoso el cual emplea imágenes electrostáticas, Xerox es uno de los reconocidos dentro de esta técnica.
Cuando se ha terminado con la impresión del escrito se pasa a la encuadernación. Datus C. Smith expone que el proceso de encuadernación implica el doblar y compaginar las hojas, de esta manera se va conformando el libro. Luego se procede a reilar las orillas y colocarlas en una cubierta protectora. Existen dos formas de encuadernación: la americana, en la cual se utiliza un pegamento especial para unir todo el texto; y la rústica, ésta es la forma más tradicional, en donde el libro es cosido y se utiliza un pegamento para sujetar las hojas.
Y por último se debe de conocer los tipos de papel. A esto, Smith hace una recomendación de lo qué hay que tomar en cuenta para elegir el papel adecuado para un libro: material con el que es fabricado, peso, opacidad, grosor, superficie, color, sentido del grano, calidad para ser doblado y resistencia a rasgaduras. Estos son algunos datos que los editores, o futuros editores, deben de tener en cuenta para tener éxito con cualquier publicación, sin importar que el contenido del texto sea malo.
Datus. C. Smith: “7 Producción del libro: impresión y encuadernación” en Guía para la publicación de libros, Asociación de Editoriales de Instituciones de Educación Superior de México, Guadalajara. 1991. Página 95- 109.
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