sábado, 23 de abril de 2011

La edición de libros a través de lo digital (control de lectura 13)



“De forma análoga, aunque el libro electrónico, ele-book,
se imponga al libro impreso, no podrá echarlo de nuestras
 casas y de nuestras costumbres por ninguna razón.
 El libro electrónico, definitivamente, no matará al libro”
De Jean-Philippe de Tonnac en Nadie acabará con los libros


La llegada de las nuevas tecnologías a modificado el proceso editorial de los libros. Francisco Javier Jiménez y Manuel Gil exponen que los hábitos tradicionales en la producción de un libro se han modificado a partir de la llegada de estas tecnologías, por ello la razón de ser del editor ya no se sabe cuál es, pues su labor se ha modificado a partir de la inmersión de la tecnología en los procesos editoriales.
Estos nuevos soportes tecnológicos han llegado como una amenaza hacía la edición en papel de textos a la hora de ser transmitidos o comercializados. Sí, la tecnología es una amenaza, pero quien naturalmente tiene la costumbre de preferir un libro impreso lo seguirá haciendo sin tomar en cuenta que los costos disminuyen gracias a esos nuevos soportes tecnológicos. Todo depende de cada uno, de los hábitos que se han construido a través del tiempo.
Para aligerar estas innovaciones, en el libro Nadie acabará con los libros (el cual es recomendable para los amantes del libro y los que consideran que el libro nunca morirá a pesar de los nuevos soportes) se menciona que la evolución tecnológica se vuelve algo efímero, por lo tanto los libros seguirán hasta que la costumbre de todos los apasionado por los libros muera o lleguen a preferir el libro electrónico.
Francisco Javier Jiménez y Manuel Gil puntualizan que estas nuevas tecnologías permitirán que cualquier usuario se convierta en generador de libros. A esto, Umberto Eco y Jean-Claude Carrière responden diciendo que en internet se pueden encontrar textos que no se publican en ningún otro sitio, por lo cual no se sabe que se puede esperar de esas publicaciones. Entonces, lo que promueven y tratan de defender estos dos escritores en el libro Nadie acabará con los libros es el estatus y reconocimiento que le dan al autor y a aquel que adquiera un libro impreso. Pues no es lo mismo tener en tus manos la última obra de Gabriel García Márquez o la de cualquier otro autor reconocido, que leer por internet publicaciones sin un alto grado de reconocimiento.
Sin embargo, el tener otros tipos de soportes para publicar alguna obra beneficia al autor, quien deja de lidiar con el editor pues él mismo podrá subir sus escritos sin recurrir al editor. Esto provocaría que muchos empleos de editores se fueran perdiendo, y hasta en algún momento podría llegar a estar en extinción la labor de un editor.
Aunque se puede afirmar que los procesos editoriales siempre serán mejores los tradicionales que los generados por la tecnología. En esta ocasión se defiende la idea de Umberto Eco, quien menciona que “en las democracias en las que teóricamente la censura no existe, el equivalente informático de este ejercicio es el texto rechazado por todas las editoriales que el autor cuelga on-line”. Así de sencillo, quien recurre a los nuevos soportes es porque ha sido rechazado por las grandes industrias editoriales, las cuales tienen un mayor peso que una página de internet.




Umberto Eco y Jean-Claude Carrière, Nadie acabará con los libros. Lumen, México, 2010. 263pp. 

¡Para promocionar libros, ingenio se necesita! (control de lectura 12)


Existen muchas formas de promocionar el libro, lo único que se requiere es un poco de dinero, ingenio y espacio para publicitar las publicaciones. El promocionar un libro, explica Datus C. Smith, se refiere a un método empleado para dar a conocer un libro.


No todos los libros se pueden promocionar de la misma manera, algunos recurren algunos métodos que a muchos otros no puede funcionar esa técnica. A partir de esto se tienen seis formas de promocionar un libro:
·      Forro del libro o camisa, el cual consiste en concentrarse en lo visual, es decir la presentación del libro, además se brinda información necesaria en el forro del libro, es decir, presentar datos sobre el autor, el libro, las opiniones de críticos u otros detalles.
·      Ejemplares para reseña, éstos son sencillos y económicos, comúnmente suelen aparecer en periódicos y revistas las reseñas sobre el libro, de esta manera el lector de estos medios de comunicación se informan sobre el contenido de los próximos libros. Por ejemplo, en radio en la estación W Radio, los sábados a las 8:45 de la mañana hay una sección llamada Letras y Foros en donde Norma Bautista da reseñas o recomendaciones de libros ya publicados, lo cual también sirve para promocionar libros.
·      Copias para presentación, es la publicidad gratuita de parte de personas cuyas opiniones pesan entre el público.
·      Anuncios del editor, son anuncios sencillos en donde se da información o avisos de la próxima publicación, su costo y el día que saldrá a la venta. Por ejemplo, las publicaciones de Harry Potter cuando llegaron a México, meses antes se podían apartar lo cual la ganancia ya estaba asegurada.
·      Visitas del representante de ventas, los agentes de ventas se encargan de hacer visitas a librerías, escuelas y bibliotecas, con la finalidad de vender y mostrar la publicación.
·      Espacios publicitarios, es la contratación de algún espacio publicitario en algún periódico o revista, aunque se debe resaltar que no es aplicable para todos los libros. Ejemplo de ello es la revista proceso y los espacios que brinda para los libros de aquellos periodistas que escriben en dicha publicación.
Además de estas formas de promocionar los libros, se tiene los cupones los cuales serán llenados por aquellos interesados en las publicaciones. En algunas ocasiones se hace el anuncio por correo, es decir, a través de  este medio se envían los cupones para que el interesado los llene y los reenvíe. Esta situación suele darse únicamente en los países en desarrollo. También, se puede hacer la venta por internet a través del crédito o tarjetas de crédito, si el lector no queda conforme con el libro se le devuelve su dinero, pero esto únicamente sucede en los países en desarrollo.
Otras formas de promocionar los libros son a través del radio y televisión; de carteles que reproduzcan la portada del libro, por ejemplo la publicidad que utiliza Porrúa o Gandhi en sus librerías; también se recurre a exposiciones, la presentación del autor, a través de premios otorgados al autor, publicidad en revistas, la promoción de libros en conjunto, entre otras maneras de promocionar los libros.
Suena sencillo promocionar un libro, sin embargo el ingenio debe de ser más grande que el de un publicista de alimentos o carros, pues difícilmente se atrapa la atención de las personas a través de la publicidad, y más si ésta llega a ser mala.




Datus C. Smith: “9. Promoción: hacer que la gente desee comprar el libro”, en: Guía para la publicación e libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.

¡Se venden libros! (Control de lectura 11)


¿Cómo vender un libro? Quizás sea la pregunta que muchos editores se hagan cuando ya tienen en su mano una publicación o todos los ejemplares por vender. Datus C. Smith recomienda 4 formas de vender un libro, probablemente para algunas publicaciones sirva y para otras no, todo depende de los objetivos de cada una.



Estas 4 formas de vender un libro son:
·      Clientes individuales, se refiere a la venta directa al comprador de un libro.
·      Instituciones, es la venta de libros a clientes importantes, por ejemplo, a profesores, escuelas, bibliotecas o a campañas de alfabetización.
·      Vendedores al menudeo, se venden los libros al interesado, es decir, los libros uno por uno de varias maneras por ejemplo a través de librerías, compañías o clubes de libros.
·      Mayoristas, son intermediarios entre las editoriales y los vendedores. Por ejemplo, lo que se hace en librerías como Gandhi o Porrúa.



La exportación de libros a otros países suele ser un problema, esto se debe a la diversidad de idiomas que hay en el planeta. Además de esto, existen los obstáculos políticos que en ocasiones llegan a producir la censura en algunas publicaciones. También se tienen los factores económicos en donde se incluyen las divisas, los tipos de cambio, tarifas y costos del envío. A partir de estos factores, algunos libros suelen tener un costo más elevado, por ejemplo editoriales como Anagrama o Gedisa, las cuales son de importación española.
Por otra parte, existen algunos elementos que influyen en la venta de los libros, algunos de ellos son el precio al público, los descuentos que luego se ofrecen como en el Fondo de Cultura Económica, crédito, posibilidad de devolución, promoción, servicio y calendarización.
En algunas ocasiones el precio al público se reduce si el libro tiene mucha demanda, por ejemplo, los libros que comúnmente son pedidos en las escuelas. El tomar en cuenta los precios que establece la competencia también son un factor para que diversas librerías establezcan un costo más bajo en algunos libros.
En cuanto al descuento funciona como una ventaja para contar con una mayor red de distribución, además los descuentos motivan al comerciante a vender publicaciones que casi no tienen demanda, como los libros de arte, los cuales llegan a tener después de un determinado tiempo hasta el 50% de descuento, en este tipo de ofertas es cuando vale la pena comprar estos libros.
Para poder vender un libro se requiere de un ISBN (International Standard Book Number), es decir, el código de barras que le da una identidad al libro. También este código sirve como una identificación de seguridad, mantiene el registro de las publicaciones dentro de una librería.
Así es como se vende un libro, el cual requiere de una identidad como cualquier otro producto para poder ser vendido al lector.





Datus C. Smith: “8. La venta de libros”, en: Guía para la publicación de libros,
UdeG/ASEDIES-México, 1991

“Y ya para finalizar: la producción del libro” (Control de lectura 10)


Después de diversas correcciones hechas al texto, de elegir papel, tamaños y tipos de letras para la publicación, se procede a producir cientos de ejemplares para dar inicio con la difusión de conocimiento.
No se podía dejar a un lado al impresor, quien dentro de sus actividades se encarga de que cada publicación quede según lo impuesto por el diseñador y editor. Datus C. Smith justifica que el impresor debe de seguir las instrucciones del diseñador para tener como resultado un libro, una obra de arte.
Entre la imprenta y la editorial se debe de conjuntar su labor, de esta manera se conseguirá producir libros a bajos costos y con una buena calidad, pero esto sólo ocurrirá si hay un trabajo en común. A esto, se le suma que el editor requiere conocer o tener con claridad el cómo quiere que luzca el ejemplar y en cuánto se venderá. Estos dos factores influyen en la elección de una imprenta, pues no todas dan un costo barato o accesible para las editoriales que apenas empiezan.
A partir de estos consejos de Datus C. Smith, se tiene que existen tres procesos en la manufacturación del libro:
·      Composición, es el arreglo de palabras que serán reproducidas en la impresión de cada página. A partir de esto, se emplean diversos tipos metálicos u hojas de papel que funcionaran como pruebas compaginadas, la cuales resultarán como el negativo que finalmente será transportado a la placa de impresión.
·      Impresión
·      Encuadernación, es la sujeción de las hojas. Existen diversos tipos de encuadernar un libro, todo depende del diseño que se haya establecido previamente.
Algunos tipos de composición siguen siendo manuales, el más tradicional y económico. Dentro de la composición manual existe la ventaja de que un tipógrafo manual consigue tener precisión en la impresión del texto, pero la desventaja de este proceso es la lentitud y la calidad de cada una de las piezas, ya que con el tiempo suelen desgastarse.
También se tiene el monotipo, el cual emplea piezas de metal para cada letra, esto también hace lento el proceso, pero de igual forma se hace con mayor precisión. El linotipo e intertipo, éstas son dos máquinas que producen líneas completas de letras. Por otra parte se tiene la fotocomposición, a través de un sistema electrónico, esta máquina reproduce la imagen de los caracteres en una película o papel fotográfico, este papel luego se transporta a placas para impresión offset.



Datus C. Smith explica que tras cada una de las revoluciones tecnológicas que se han dado dentro de los modos de composición, las industrias editoriales tienen diversas formas de imprimir un libro.
Después de lidiar con la impresión del texto se continúa con las ilustraciones, de las cuales existen varias formas de hacerlo: las imágenes pueden ser impresas en blanco y negro, en donde se juega con el tono gris y bases negras, todo a partir de líneas; o también pueden ser imágenes a color. 
A partir de esto surgen los tipos de impresión, Smith menciona tres los cuales son:
·      La impresión directa con tipos metálicos, el cual es el método tradicional. Éste consiste en aplicar la tinta en la superficie elevada de los tipos, se hace presión contra el papel y de esta forma se transfiere la figura
·      La impresión litográfica, también conocida como plano gráfica, este método es a través de una placa plana, la cual se usa para imprimir formas de oficina, folletos, volates y otros tipos de materiales.
·      La impresión sin presión, éste es un método novedoso el cual emplea imágenes electrostáticas, Xerox es uno de los reconocidos dentro de esta técnica.




Cuando se ha terminado con la impresión del escrito se pasa a la encuadernación. Datus C. Smith expone que el proceso de encuadernación implica el doblar y compaginar las hojas, de esta manera se va conformando el libro. Luego se procede a reilar las orillas y colocarlas en una cubierta protectora. Existen dos formas de encuadernación: la americana, en la cual se utiliza un pegamento especial para unir todo el texto; y la rústica, ésta es la forma más tradicional, en donde el libro es cosido y se utiliza un pegamento para sujetar las hojas.
Y por último se debe de conocer los tipos de papel. A esto, Smith hace una recomendación de lo qué hay que tomar en cuenta para elegir el papel adecuado para un libro: material con el que es fabricado, peso, opacidad, grosor, superficie, color, sentido del grano, calidad para ser doblado y resistencia a rasgaduras.
Estos son algunos datos que los editores, o futuros editores, deben de tener en cuenta para tener éxito con cualquier publicación, sin importar que el contenido del texto sea malo.


Datus. C. Smith: “7 Producción del libro: impresión y encuadernación”  en Guía para la publicación de libros, Asociación de Editoriales de Instituciones de Educación Superior de México, Guadalajara. 1991. Página 95- 109.

viernes, 22 de abril de 2011

¿Cómo es un libro? (Control de lectura 9)


“El homenaje al libro de estas páginas intenta
mostrar simplemente que las tecnologías contemporáneas
están lejos de haberlo desprestigiado”
Jean-Philippe de Tonnac en Nadie acabará con los libros




Casi siempre se convive con un libro, en ocasiones se llega a convertir en un refugio a la soledad que provoca la realidad, y en otras tantas ocasiones es el único que tiene la respuesta a algún problema. Estas son algunas de las funciones del libro, pero más allá de sus funciones también hay algo que lo caracteriza, esto es las partes que lo conforman.
Dentro de las memorias sobre salen las clases de la primaria, en las cuales en algún momento existió la insistencia por memorizar las partes del libro. Ahora, después de un largo trayecto escolar recordar cada nombre de las partes que conforman el libro es algo complicado. Roberto Zavala Ruíz menciona cada una de esas singulares partes del libro.
1.    Cubierta o primera de forros
2.    Segunda de forros o retiración de portada
3.    Páginas falsas
4.    Falsa portada, anteportada o portadilla
5.    Contraportada o frente-portadilla
6.    Portada
7.    Página legal
8.    Dedicatoria o epígrafe
9.    Índice general, contenido o tabla de materias
10. Texto
11. Apéndices o anexos
12. Cuadros y material gráfico
13. Notas
14. Bibliografía
15. Vocabulario y glosario
16. Índices análiticos
17. Índices de láminas
18. Índice general
19. Colofón
20. Tercera de forros o retiración de contraportada
21. Cuarta de forros o contraportada
Después de conocer la fisonomía del libro, hay que tener en cuenta que este se llega a clasificar o a conformar en apartados, es decir, en tomos o secciones. A su vez, el libro debe de tener una tipografía agradable a la vista del lector, en muchas ocasiones el título va centrado y los subtítulos van alineados a la izquierda, por ejemplo los libros publicados por Alfaguara.
En cuanto al tamaño del libro, Roberto Zavala Ruíz agrega que “con el tiempo, lo que era muy sencillo fue complicándose a tal grado que un fabricante se distinguía de otro, más que por las calidades y texturas de sus papeles, por los tamaños, que variaban como producto del capricho antes que de necesidades nuevas”. Esto empezó a marcar distinciones entre las publicaciones, pues algunas editoriales suelen presentar el mismo tamaño para los libros que publican, como lo es Alfaguara o De Bolsillo.
Otro aspecto a considerar en el libro es el tipo y tamaño de papel a usar para cada publicación. Como ya se había mencionado en la entrada anterior, esta actividad cae en manos del diseñador, el cual tomará en cuenta todo tipo de papel para darle un mejor estilo a la publicación.
De esta manera, Roberto Zavala Ruíz expone que un libro “no puede ser impreso adecuadamente sin considerar la calidad del papel, y la clase necesaria depende a su vez del contenido”. Los tipos de papel varían, uno es para el texto y otro para las ilustraciones de éste. Además, se tiene que toma en cuenta la textura, el peso, la calidad y el color de papel a usar en cada una de las publicaciones.
Sólo como recomendación, Roberto Zavala Ruíz hace mención de algunos tipos de papel, los cuales son: “para la impresión tipográfica en general resulta mejor usar papeles blandos con poca cola. En ediciones corrientes, sin ilustraciones, puede emplearse indistintamente papel alisado o satinado; pero si la obra abunda en ilustraciones tramadas será imprescindible recurrir al papel bien satinado, y si es estucado, mejor. (…) Y si quiere editarse un libro con fotografías a colores, nadie recomendará los papeles económicos, pues el que tengan poca cola y calidad terrosa impide lograr impresiones nítidas y uniformes”.
Uno más de los aspectos a considerar dentro del libro son los márgenes, colgados, sangrías, espaciados. En cuanto a los márgenes se tienen cuatro en toda la hoja: el superior, el inferior, exterior e interior. Por lo general suele ir centrado el texto para darle una mejor presentación al texto, sin embargo hay editores que prefieren que el texto tenga una alineación pronunciada hacía la izquierda, todo es mero capricho.
Se le llama colgado al espacio blanco que suele dejarse al inicio de cada capítulo. La sangría corresponde al espacio que se deja al inicio de cada párrafo, esto para hacer la distinción de que se da inicio a otro párrafo. Existen tres tipos de párrafo: el ordinario, francés y moderno. Se suele recomendar el ordinario porque es el usado a diario, como en este texto, no obstante hay quienes prefieren usar el moderno.
Y por último tenemos el interlineado, tema que también ya se ha retomado en la entrada anterior. Con un buen interlineado la lectura se agiliza, sin embargo, cuando se tiene que economizar y reducir la extensión de la publicación, el diseñador recurre a no usar interlineados para hacer menos extenso el libro.
Así un libro, pareciera fácil elaborar uno, pero hay tantos factores que complican su producción o sólo muestran que el libro también llega a ser un arte.



Roberto Zavala Ruíz: “El libro por dentro y por fuera”, en: El libro y sus orillas,
UNAM, México, 2003, p. 21-33, 51-62.


Para lucir un libro, el diseñador es el elegido (control de lectura 8)


Si bien un libro es interesante por el contenido, también se debe de considerar que su diseño lo vuelve atractivo, por ello hay un individuo que se encarga de trabajar en el diseño de los libros, ya que éste representa y ejemplifica parte de las ideas que el autor transmite a través de su escrito.
Diseñar un libro no implica solamente lo que se ve por fuera, también se extiende esta actividad a cada una de las características del libro, es decir, a su tamaño, papel, impresión, tipografía, al total de hojas por usar, entre otros aspectos.
Al parecer es una tarea sencilla, sin embargo Datus C. Smith menciona que la labor del diseñador es un forma artística, puesto que él debe de tener el conocimiento de todo lo que implica imprimir en diversos tipos de papeles. Además, el diseñador también tiene que conocer, previamente, el objetivo y tema del libro, de esta manera podrá definir la forma que le dará al diseño de la publicación.
Hay libros que tienen diseños demasiado elegantes, ejemplo de ello son los libros conmemorativos del Bicentenario, los cuales tienen márgenes anchos, letra de forma manuscrita y el papel que utilizan es encerado. No en todas las publicaciones aplica este tipo de diseño, en ocasiones se tiene que tomar el costo que este genera, por lo que el gusto del diseñador se ve reducido a través del editor y lector.
Entre más cara sea la publicación menos ganancias tendrá la editorial y el autor. Por ello, en las pequeñas empresas editoriales se recurre a un diseño más barato, en ocasiones baja la calidad del libro pero esto logra tener un equilibrio en las ganancias.
Al respecto, Datus C. Smith menciona que el diseñador no sólo tiene que pensar en la presentación física del libro, también debe de considerar los costos que trae consigo el diseño, y lo más importante, se debe de pensar y tomar en cuenta al lector y el objetivo con el cual esta escrito el libro, es decir, a quién va dirigido. Smith menciona un ejemplo al respecto: “si el contenido del libro va dirigido a un público amplio y el diseñador lo proyecta de manera que el precio final resulte demasiado alto cuando está destinado a una distribución masiva, está traicionando los intereses tanto de la editorial como del lector”.
Después de lidiar con parte de la estructura del libro, se pasa a ver el tamaño del libro. Los libros del Bicentenario son demasiado grandes, lo cual crea conflictos pues éstos no pueden ser transportados a muchos lugares por su tamaño y peso. Por ello, Smith plantea una forma de calcular la extensión de cada publicación:
  •             de una cuartilla se obtiene el número de caracteres, después se multiplica por el número de cuartillas y da como resultado el total de caracteres en todo el libro. Esto permite saber de cuanto es la extensión del libro.


A partir de este calculo es como se puede determinar si se deja espacio entre los renglones, si se utiliza una fuente más grande, es decir, es lo que llega a determinar la extensión de la publicación. En algunas ocasiones se publican libros de aproximadamente 150 páginas, pero al iniciar a leer el texto se distingue que entre cada renglón no existe una separación considerable, la cual facilité la lectura. Esto en ocasiones ocurre porque el editor lo que busca es economizar en la publicación, no obstante se deja a un lado al los lectores quienes buscan un texto agradable a la vista.
A esto agrega Smith que el tamaño de la letra no debe de ser tomada como algo aislado, y que de esto dependerá la legibilidad y presentación del libro.
Otro aspecto que llega a modificar la extensión de la publicación son las ilustraciones que se ocupan y los márgenes. Esto produce un trabajo artístico, ya que le da una mejor presentación al libro, y si a esto se le suma el diseño de portadas y forros que en ocasiones pueden estar hechas a mano o de un tipo diferente al que se ha usado dentro del libro.
Por último, otro aspecto que llega a influenciar en el diseño y presentación del libro es el elegir una imprenta adecuada, una que tenga buena calidad, que cumpla con los plazos de entrega acordados, un precio accesible y que sus equipos tengan constante mantenimiento. En todo esto el diseñador se debe de figar para seguir con el trabajo artístico de la publicación.
A todo esto surge la pregunta ¿un libro puede ser atractivo por fuera, pero en muchas ocasiones no llega a cumplir con lo atractivo en cuanto a contenido? Si esto fuera cierto, para que un diseñador se esfuerza en hacer un buen diseño si el contenido, en un cierto momento, alejará al lector de la publicación. No obstante, también hay contenidos que valen la pena que tenga un diseño artístico. Dentro de esta actividad del diseñador también se toma en cuenta la actividad del corrector de estilo, quien puede dar otro punto de vista en cuanto al texto y con ello el diseño físico de la publicación puede cambiar.




Datus C. Smith: “6. Diseño del libro”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.

El éxito de una publicación en manos del corrector de estilo (Control 7)


Hacer un libro lleva de por medio muchas actividades, es decir, no sólo el autor del libro es el que debe de sobresaltar dentro de una publicación, también se encuentra el corrector de estilo, quien es un personaje que ha vivido bajo la sombra de la publicación porque, en raros casos, se conoce quién ha sido el encargado corregir el escrito antes de publicarlo.
Los correctores de estilo en pocas ocasiones salen del anonimato. En la lectura “Correctores de estilo” de Camilo Ayala se explica que el trabajo de un corrector de estilo es de los menos reconocidos, además “su trabajo es callado, difícilmente bien remunerado y, por supuesto, su nombre no luce ni en páginas legales ni en colofones”. Sin los correctores de estilo, en lo personal, no habrían buenas obras literarias, sin ellos la lectura sería otra cosa, y no es por discriminar a los escritores.
Es indignante saber cual es la remuneración que reciben los correctores de estilo, siendo que estas personas son quienes dominan al lenguaje, son los encargados de jugar con la comunicación y cada elemento que la conforma. Recibir entre 10 a 60 pesos por corrección a una cuartilla puede sonar muy barato. Supongamos que se corrige un texto de 200 páginas, el pago por éste será de 1200, lo cual es muy poco para lo mucho que hace un corrector de estilo.
Sin embargo, el pago por corrección también depende de la complejidad del escrito y de cuantos textos se tengan que revisar a la semana o al mes, pues esto ya aumenta el pago al corrector, pero sigue teniendo el anonimato en cada publicación.
Cuando se lee un libro y este tiene muchas erratas se suele exclamar “¡a esto le hace falta un buen corrector de estilo!”, pero cuando se lee un texto sin ningún error, con claridad y rapidez, no se hace halago alguno al corrector, al contrario, es cuando él pasa a vivir en la sombra del escritor pues es a éste a quien se felicita por el buen trabajo presentado.
A partir de esto, Camilo Ayala expone que hace falta tener más niveles de alfabetización, ya que existen profesionistas que no se atreven a escribir o hay investigadores que son ilegibles. Esto llega a representar que lo único que tienen como conocimiento es lo visto en la universidad o a lo largo de todo su trayecto escolar. Es decir, el conocimiento y la alfabetización se alimentan a través del interés de cada uno por conocer más allá de lo que se instruye en una aula.
Cuando un investigador se da a la tarea de publicar algún descubrimiento o investigación, él llega a tener muchos problemas al divulgar esa información. En estas situaciones es cuando aparece el corrector de estilo quien “en esos casos es más un redactor, un autor negro. Siempre hay que respetar al autor, hay que ser muy sutiles ante las plumas ajenas, pero esa regla no aplica en quienes no respetan la gramática ni la lógica”.
En cuanto a las erratas que a diario se encuentran y tienen que corregir los correctores de estilo, pero también a ellos se les llega a ir un error, Pablo Neruda dice que a las erratas se les conoce como “la caries de los renglones”, lo cual es cierto. Un mínimo error ensucia no sólo un renglón sino que toda la publicación.
Las erratas también han sido producto de la llegada de los ordenadores. Estos tienen la “capacidad” de autocorregir errores dentro del escrito; no obstante, en ocasiones suelen cambiar algo que está bien escrito por alguna otra palabra. El ejemplo que plantea Camilo Ayala es el del nombre de García Lorca, el cual fue cambiado por el corrector automático por García Loca.
Camilo Ayala agrega que El corrector automático sufre el mismo rechazo que tuvo la calculadora de bolsillo cuando se profetizó el fin del cálculo, pero ambos son sólo instrumentos y su uso es el que puede llegar a ser inteligente.
Y para enaltecer a la UNAM, Para Umberto Eco, una universidad es su fondo editorial y, en ese sentido, la UNAM muestra en el sello universitario la vitalidad del diálogo entre personas de varias lecturas y una fortaleza que la ubican como la editorial más importante en lengua española.
A esto, Camilo Ayala agrega que La UNAM es una escuela de editores, correctores, diseñadores y traductores, aunque no exista la carrera como tal. En ella se da la oportunidad de comenzar a acumular la experiencia que solicitan las editoriales privadas para asignarles trabajos. Los correctores de estilo en la UNAM son sindicalizados y la plaza se gana por escalafón, concurso, antigüedad y puntaje otorgado en las labores políticas. El fuerte de la corrección se contrata por fuera, aunque hay dependencias que recurren al servicio social.



 Camilo Ayala Ochoa, “Correctores de estilo”, en: Quehacer editorial, núm. 8, p.7-22, Alejandro Zenker, “Día del corrector, de cómo se puede vivir sin correctores, pero por qué siguen siendo imprescindibles”, en: Quehacer editorial, núm. 8, p.23-27.